Incertidumbre, la moneda más confiable

Por Carlos Bodanza - Mañanas de Campo

Cómo cruzar este puente? Es la pregunta de muchos a la hora de intentar mirar para adelante. Y no es que “esa mirada” tenga tantos meses a la vista, ni siquiera en este país se puede pensar en años, cuando todo parece quemarse en apenas un mes para otro y sino, mire mi amigo el almanaque y seguramente cuando lea “Julio” algún escalofrío recorrerá su piel entendiendo que ya queda menos de medio año para llegar al cierre.

 

Lo cierto es que está todo por ocurrir, cuando en definitiva, no hay margen para casi nada. Quien ya sembró está jugado, tal vez repartió posibilidades de fertilización, jugó con lo mínimo indispensable y solo resta prenderle velas al mercado, siempre y cuando el clima sople a favor, algo que por nuestra zona, sabemos que no tiene demasiado para andar “jugando”. No son grandes números, los márgenes son muy acotados y solamente un timonazo del mercado, podría lograr lo que la lógica hoy marca como números justos en todos los sentidos. Ni siquiera este año hay margen para una cebada, que en otros tiempos hasta con forrajera, los números eran para pasear tranquilos por los potreros, sin grandes sacrificios ni lluvias mediantes.

 

El factor político nunca es menor, estamos siempre hablando de que quienes cosechan en la Argentina, lo hacen perdiendo de entrada con el estado, a nadie le importa si ganás o perdés, el Estado se lleva la torta en retenciones sin miramiento alguno. Y como si fuera poco, el tipo de cambio oficial, divide a la mitad cualquier ganancia, por eso hoy la agricultura, termina teniendo un enorme componente de “timba”, superior en el sudoeste, media en el sudeste y baja en zona núcleo. Pero es timba, le guste a quien le guste, poner una semilla con retenciones, dólar a la mitad y rezándole a “san lluvia”, es el casino con todas las letras.

 

En ganadería las cosas no van mejor. La sequía jugó fuertemente en todo el mercado, con un contrato tácito que dice “que la carne no podrá aumentar pase lo que pase, sino habrá intervención hasta el último kilo” es la letra chica que todos conocen pero nadie lee. Por eso por las dudas, aunque la carne no suba, aunque la inflación tenga casi un 50% de retraso en la hacienda en pie, inclusive hasta habiendo subido el consumo de carne por persona, las exportaciones están limitadas, el dólar también se parte a la mitad, el mercado se mira con la lupa y como si fuera poco, también hay retenciones. Todas para el gobierno, ninguna para quien produce.

 

Todos lo saben, tarde o temprano, el dique de contención ganadero va a rebalsar. El precio va a pegar el salto que necesita y todo se pondrá oscuro, con el único aliciente que tal vez, Alberto ya no esté, Massa esté viendo con quien se junta y el resto, el resto verá, esa es la gran esperanza de todo un mercado. Increible, la incertidumbre, las dudas, los grises y un futuro oscuro, son la mayor esperanza de todo un sector. Una locura pero real.

 

Por eso el puente imaginario que todo el campo necesita, todavía tiene mucho por construir. Necesita imperiosamente que todo cambie pero que no reviente. Necesita que alguien una vez por todas entienda que no existe futuro en este país sin que el campo se ponga “la 10” y haga rendir al máximo este equipo, que está muy acostumbrado a perder en todas, a no ganar jamás, a que el empate, está siempre arreglado pero por los rivales de turno.

 

Por eso, la mayor luz del sector agropecuario, nace en la mayor incertidumbre posible. Porque será necesario que el final de todo, esté bien cerca para que nos demos cuenta de que esta fórmula de control de precios, de mercados intervenidos, de timba financiera, de apostar por los que no producen ni crean nada, fracasó hasta el hartazgo. Recién allí, podrá surgir el Campo. Esa es la única esperanza para un sector que a pesar de todo, cada año sigue creyendo en sí mismo. Habrá que pasar Agosto, pero tal vez Septiembre y más que nunca Octubre. Porque Noviembre, será el mes necesario, para llegar a Diciembre. Confuso, pero en definitiva, la única salida posible. Más que nunca, “en lo más oscuro de la noche, más cerca está el amanecer”.

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