Entre miserias y abundancia, equilibrio se busca

Por Carlos Bodanza - Mañanas de Campo

La genealogía indica que gran parte de quienes poblaron nuestras tierras, vinieron en tiempos de crisis, en muchos casos inmersos en la miseria, escapados de una guerra, atormentados en muchos casos, por el hambre. Y así, se gestó parte de la producción de la región, administrando miserias.

 

Sin dudas se trata del mejor año de todos los tiempos para este sudoeste bonaerense: con un clima que ronda lo perfecto, verano, otoño, invierno y actual primavera, han mostrado todos sus mejores matices para redondear entre los últimos 4-5 años, la frutilla de este postre productivo al cual, todavía no nos animamos a disfrutar. Muchos dirán que no hay que relajarse –muy cierto-, otros que es solo un ciclo húmedo y que la sequía nos espera a la vuelta de la esquina, pero la única verdad es que lo actual, es poco menos que el paraíso de la producción.

 

A pocos kilómetros, las buenas costumbres indican que debemos solidarizarnos con muchos productores que aún, permanecen inundados, con napas elevadas que impiden cualquier movimiento y que sobre todas las cosas, nublan el futuro, no dejan planificar, destruyen cualquier sueño o proyecto.

 

Por eso esta reflexión, pasa por la enorme responsabilidad que significa administrar la abundancia. Sí, eso es lo que hoy ocurre en nuestro sudoeste, aunque más de uno se sonroje al escucharlo. El grave problema, es que gran parte de los productores carece de la capacidad de capitalizarlo. Surgirán las preguntas: se hicieron rollos? Se cosechan los verdeos? Se pican y se ensilan los forrajes? Se sembraron pasturas para años donde el fracaso es casi un imposible? Se clausuraron potreros? Se rotaron las producciones? Se aprovechó para una buena transición a siembra directa potenciando la misma a partir de máximas coberturas? Por último: alguien aseguró sus cultivos en un clima que ya en Julio trajo granizadas? Todas preguntas que cada uno debe y tiene que realizarse, bajo la responsabilidad de que si en un futuro la zona semiárida se vuelca a su extremo árido, no habrá gobierno ni clima responsables a la hora de los fracasos. Suena mal, habrá gente molesta, pero los responsables estarán adentro de la tranquera.

 

Son tiempos difíciles para el país, tiempos de salir de años de producciones estancadas en lo “proyectivo”, donde todo era coyuntura en cuanto a políticas, donde era imposible obtener un precio libre, donde para vender o comprar, había que pedir permiso. Por eso, no podemos olvidar de donde venimos. No debemos permitir que la abundancia nos nuble el pasado, nos haga volver a mirar una vez más, el propio ombligo. Es cierto, el sudoeste bonaerense es una zona productivamente diferente y así lo indica la ley, sin embargo, hoy no lo indica la realidad y hay productores mucho más necesitados y urgidos, que nosotros mismos.

 

Alguna vez, en plena sequía, con el trigo intervenido, con retenciones abusivas, con una ganadería que por vaca no superaba el costo de un par de zapatillas, en ese entonces, un país sojero peleaba por bajar las retenciones a una soja de 600 U$, un insulto para el propio sudoeste. Hoy las cartas muestran otro juego, un juego que quizás es como el perro, que se termina mordiendo la cola. Solo se trata de buscar el equilibrio, en el momento que más necesitamos encontrarlo.

Escribir comentario

Comentarios: 0